Buenos Aires en un Tango

¿Bailamos? Debo admitir mi desenfado para el baile, nunca  me he negado a bailar a pesar de que nunca supiera hacerlo coordinadamente. Digamos que no es fácil cuando una  traza pasos con dos pies izquierdos. Aún así siempre que viajo  no me pierdo la oportunidad de bailar. Y en mis tantos recorridos uno me conquistó por entero: el Tango, baile capaz de evocar la belleza y la gracia con tanta libertad y disciplina como sensualidad  estremecida sobre la piel de dos cuerpos en deseos compartidos. Pegados.

 

Fue la vez que  emprendí un viaje de aventura  a Buenos Aires, una de las capitales  hispanas más  cosmopolitas y multifacéticas del mundo. La capital Argentina me recordaba mucho  las calles de Paris en su arquitectura europea y sus decenas de museos y exposiciones. De  descendencia italiana, es también un maravilloso lugar para las compras en avenidas porteñas  como la Av. Corrientes, Santa Fe y Cabildo donde  las marcas más reconocidas  estampan las tendencias de la moda.

 

La ciudad cuenta con  100 cines y  90 teatros alojados en calles  de buen humor  e infinidad de  restaurantes y bares que recorriéndolos, me llevaron a descubrir un recinto maravilloso y razón de mi  deleite por el Tango, el teatro Colón, baluarte de una  densa actividad musical  permanente  de todos los géneros, liderado desde luego, por el maravilloso Tango, es también  considerado como uno de los teatros  más importantes del mundo.

 

Conversando con un guía me decía que en  el Tango la sensualidad y la geometría se conjugaban en cada acorde como ningún otro baile, era como hacer el amor sin quitarse la ropa,  yo me moría  por ver al fin ese baile e inicié mi búsqueda desesperada  de uno de estos lugares donde  el Tango se  desabrocha por el aire y  corta el aliento para llenar de calor  el escenario. Ya era  de noche, la actividad  nocturna es muy variada y no para hasta el amanecer, así que la oferta de buenos y baratos lugares para disfrutar del baile  no era escasa, todo lo contrario, la vida nocturna  en Buenos Aires  promociona  placer y variedad  para solteros y no solteros, es una ciudad propicia para el amor.

 

No tardé mucho en encontrar un café tanguero, de ambiente  bohemio y rustico, parejas de todas partes del mundo  hacían de espectadores. Me senté  cerca del escenario, quería apreciar  el baile minuciosamente, pedí una copa de vino y una melodía suave al inicio y luego más  tensa y  nostalgia tocó mis oídos, una pareja  vestida  prolijamente salió a la palestra y empezó el baile, y la geometría y la sensualidad de la que me habló el guía la veía   danzar sobre  esos dos cuerpos calientes,  heterogéneos que se mezclaban   sincrónicamente  sin  quebrar la mirada, era fascinante verlos desplazarse  con movimientos complicados y finos, y sentir la atmósfera contagiarse de  placer en cada  Tango, fue impresionante. Esa velada Buenos Aires me cautivo por el baile y una frase  de un tango de Gardel y tocado esa noche, me acompañó durante todo el regreso: “El amor es un Tango sin nombre.”

20/12/2007 17:09

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Autor: Flor Della

tango o bolero?x ahora tango,ese baile q desabrocha emociones,sensaciones y almas,q libertas anhelan viajar esos rojos parajes que describes.Y bailemos cuantas veces amemos!

Fecha: 21/12/2007 06:19.


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